Reflexiones

Entre terapia y terapia algunas veces surgen reflexiones, la mayoría se me diluyen en el tiempo, con otras hago el esfuerzo de cristalizarlas en papel. Estas son algunas de ellas...


martes, 7 de julio de 2009

La mano que mueve la pluma.-

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Lo que quiere es expresarse, y mientras lo hace trata de aclararse de la confusión que pueda llevar encima, resultando a veces que lo que consigue es añadir más confusión,… y es que es tanto lo que hay que expresar,… y a tantos,… y hace tanto tiempo…
¡Ah, si fuera posible con acuse de recibo!.
Se mueve la pluma, no como los indios americanos para mostrar estatus, ¿o sí?, sino para ser visto, primero por el otro, ya que eso te da carta de existencia, y ante todo por uno mismo a la búsqueda de la congruencia interior, a la búsqueda de un alma gemela que no encontraremos nunca si el escrito no sale del cajón, a la búsqueda de la aceptación, ya que la especie gregaria que somos la necesita como fuente de seguridad y de bienestar.
Nuestra confianza en nosotros mismos nace de esa aceptación ajena, que permite que nos aceptemos nosotros mismos, y más tarde, que esa confianza se haga autónoma e independiente.
La confianza ha de crecer protegida en un semillero hasta que alcanza el tamaño óptimo antes de ser trasplantada a donde crecerá definitivamente.
Algunas semillas no crecen protegidas, pero la vida se las arregla para abrirse paso entre las dificultades.

lunes, 16 de marzo de 2009

La importancia del marco

Un violinista en el metro

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.
Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha.

Al gunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.

Quien más atención prestó fue un niño de 3 años.. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo si len cio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.
Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.

Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar al mejor músico interpretar la mejor música ¿ qué otras cosas nos estaremos perdiendo ?
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Comentario.- Éste texto está tomado de un correo encadenado, desconozco su autor, pero la reflexión me parece interesante.

miércoles, 28 de enero de 2009

La oveja Ailatán.-

Por la aceptación social, por el miedo al rechazo, porque no dejen de querernos, por seguir formando parte del grupo renunciamos a partes importantes de lo que somos, nos mostramos avergonzados de lo que nos diferencia y nos involucramos en actividades que nos perjudican con tal de ser aceptados.

Fumamos cuando no nos gusta, bebemos a pesar de conocer la vomitona casi mortal de la resaca, nos metemos la raya que nos ofrecen con tal de que no nos abucheen por no hacerlo. Estas y tantas otras cosas que nos perjudican comenzamos a hacerlas en grupo.

¿Pero se puede hacer algo?.-
Sí, reconocernos como oveja antes que como rebaño, como individuo que lo es, aun perteneciendo a un grupo. El grupo es muy importante, forma, conforma, construye o destruye al individuo, y cuando digo grupo, también digo familia como grupo.

Pero la persona, el individuo, no es inerte, él también puede influir en el grupo y cuanto más individuo sea, cuanto más claras tenga sus diferencias, las conozca y las aprecie y se aprecie, más valor tendrán sus decisiones, sus elecciones, cuando aprecie el valor de su individualidad (que por algo será que la naturaleza no ha creado dos elementos iguales ), menos forzado se sentirá a ceñirse a las demandas grupales que le son hostiles; menos le costará tomar decisiones, elegir y poco a poco asumirá que a veces el precio de elegir es la soledad, que toda elección significa renuncia a aquello que no elegimos y podrá asumir el costo personal que todo esto implica y elegir el rebaño o rebaños en los que realmente quiere estar.

viernes, 16 de enero de 2009

El diálogo del obsesivo.-

La conducta que tenemos delante ciega su origen.

Somos capaces de hablar con toda naturalidad con quienes no están, ya sean fallecidos, ya sean distantes. Tenemos la necesidad de mantener un diálogo interno con los que son o fueron nuestros seres queridos o figuras de protección, nuestros padres, parejas, amigos... Diálogos constructivos, de reparación o de reproche, diálogos que la mayoría de las veces no se han dado en la realidad y que se repiten una y otra vez en la mente tratando de traspasar la barrera verbal, cuando no en el inconsciente tratando de llegar al consciente.

El tema de estos diálogos suele versar sobre carencias, reales o percibidas, en la relación con el otro, sobre demandas, expresadas o no, conscientes o inconscientes, que no han sido satisfechas y reclaman ser atendidas. Sorprendía comprobar como estas demandas repetitivas, cuyo origen puede ser muy remoto, exigen su satisfacción una y otra vez, pudiendo esta exigencia tornarse un verdadero escollo para el normal devenir del desarrollo personal. Miedos, ansiedades e incertidumbres suelen ser la guarnición de éstos diálogos en la búsqueda del reconocimiento y el respeto del otro.

¿Qué otra cosa hay tras la repetición compulsiva del obsesivo?.- En principio un intento de control sobre los acontecimientos que se le presentan incontrolables. Una afirmación de su existencia por medio de su respuesta, la que sea, que siempre será vivida mejor que una aniquiladora ausencia de respuesta. Respuesta mediante la cual calma angustias y ansiedades. La repetición es el diálogo mediante el que expresa como quiere que sean las cosas, el orden ritualizado al que da sentido y con el que se siente protegido de los monstruos que su razón crea. Ritual exigente que absorbe al individuo en una espiral creciente. Es la creación de un mundo alternativo al que le es impuesto y que acaba exigiéndole el alejamiento del mundo común del resto de los mortales.

Con todo ello trata de comunicar, primero a sí mismo y después a los demás, pero el código esta encriptado y él no recuerda haber sabido nunca la clave.

Hay que tener en cuenta que al igual que no es posible no comunicar, no podemos no tener conducta, que al fin y al cabo también es comunicación, aunque de complicada clave.

Afortunadamente las personas poseemos la subjetividad que nos puede hablar del malestar antes de que aparezca una conducta alterada. Desdichadamente se suele ignorar tanto la subjetividad como el malestar e ignorarse incluso ambos cuando explota la conducta alterada, por lo que se queda sin explicación racional.

Los deseos demandan, la crítica censura y entre ambas consiguen paralizar y encorsetar a la persona que más sufre cuanto más ignorante es de su situación interna mientras lucha por encontrar una explicación plausible a lo que siente. Pero no todo el mundo esta dispuesto a "perder el tiempo" tratando de saber sobre sí mismo y las causas de su malestar. Tan sólo queremos quitarnos el malestar y continuar.

Hay que parar la circuitería repetitiva, ya sea en el hospital mediante electro shock o magnetoterapia, ya sea en la consulta, asistiendo con respeto al ritual, tratando de introducir alguna variable modificadora, con lo que sabemos que al romper su rigidez rebajará su tendencia obsesiva permitiendo el uso de circuitos alternativos, sorprendiendo con el descubrimiento de la existencia de otras posibilidades. Esto no se puede hacer ni demasiado pronto, porque se percibiría como incomprensión y amenaza, ni demasiado tarde porque ya estará convencido de que no podemos ayudarle.

Los psicólogos debemos tratar de acceder a la parte de la persona que está dañada, detrás de la conducta que nos presenta, detrás de la tarjeta de presentación que nos trae, y hemos de saber que ese viaje a esa zona dañada no es posible sin el permiso del interesado, lo que sabemos que no sucederá si no hemos sido capaces de ganar su confianza. Cuando se accede a la parte dañada la persona encuentra sus recursos para paliarla.

viernes, 2 de enero de 2009

El insight del psicólogo

Tras algunas sesiones de hipnosis, el resultado era muy bajo, ¿qué pasaba?...

...¡ su madre!, sí, su lenguaje materno no era el castellano, a su inconsciente había que hablarle en su lenguaje materno, y como yo no lo conozco, tuve que pedirle que se dirigiese a si mismo en su idioma materno.

Algo empezó a cambiar...

Inauguración

Hace tiempo inicie un blogg y lo perdí por no creer que realmente se viera. Los acontecimientos me han hecho cambiar de opinión, asi que con éste recomienzo, aunque ya estoy viendo que se lleva demasiado tiempo.

Iré volcando cosas curiosas de mi actividad como psicólogo, que se puedan contar sin dañar el anonimato de nadie, y como seguramente veréis, tiene más que ver con mi experiencia que con la de los demás.

Nos iremos viendo...