Reflexiones

Entre terapia y terapia algunas veces surgen reflexiones, la mayoría se me diluyen en el tiempo, con otras hago el esfuerzo de cristalizarlas en papel. Estas son algunas de ellas...


miércoles, 28 de enero de 2009

La oveja Ailatán.-

Por la aceptación social, por el miedo al rechazo, porque no dejen de querernos, por seguir formando parte del grupo renunciamos a partes importantes de lo que somos, nos mostramos avergonzados de lo que nos diferencia y nos involucramos en actividades que nos perjudican con tal de ser aceptados.

Fumamos cuando no nos gusta, bebemos a pesar de conocer la vomitona casi mortal de la resaca, nos metemos la raya que nos ofrecen con tal de que no nos abucheen por no hacerlo. Estas y tantas otras cosas que nos perjudican comenzamos a hacerlas en grupo.

¿Pero se puede hacer algo?.-
Sí, reconocernos como oveja antes que como rebaño, como individuo que lo es, aun perteneciendo a un grupo. El grupo es muy importante, forma, conforma, construye o destruye al individuo, y cuando digo grupo, también digo familia como grupo.

Pero la persona, el individuo, no es inerte, él también puede influir en el grupo y cuanto más individuo sea, cuanto más claras tenga sus diferencias, las conozca y las aprecie y se aprecie, más valor tendrán sus decisiones, sus elecciones, cuando aprecie el valor de su individualidad (que por algo será que la naturaleza no ha creado dos elementos iguales ), menos forzado se sentirá a ceñirse a las demandas grupales que le son hostiles; menos le costará tomar decisiones, elegir y poco a poco asumirá que a veces el precio de elegir es la soledad, que toda elección significa renuncia a aquello que no elegimos y podrá asumir el costo personal que todo esto implica y elegir el rebaño o rebaños en los que realmente quiere estar.

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