Reflexiones

Entre terapia y terapia algunas veces surgen reflexiones, la mayoría se me diluyen en el tiempo, con otras hago el esfuerzo de cristalizarlas en papel. Estas son algunas de ellas...


jueves, 30 de octubre de 2014

Parejas

Parejas
Vivir en pareja suele ser la situación estadísticamente más frecuente en el ser humano. La mayoría vive, ha vivido o vivirá una situación de pareja.

Esta complementariedad, que nos es necesaria partiendo desde lo básico de nuestra biología, desde el ADN, sube hasta hacer que hombres y mujeres sean complementarios en su psiquismo.

La naturaleza, que es sabia, ha hecho poco exigente la complementariedad biológica. Juntar dos semicadenas de ADN es relativamente fácil. Incluso no es necesaria una presentación formal para que un óvulo y un espermatozoide se encuentren y perpetúen el milagro de la vida.

El otro milagro, el entendimiento psicológico entre hombres y mujeres, requiere algo más de trabajo personal. Hay un continuo desde la desavenencia total al total entendimiento. Lo normal es que las parejas, en cuanto a su entendimiento, se distribuyan estadísticamente siguiendo el modelo de la campana de Gauss.

Pese a las expectativas de muchos, los individuos continúan siéndolo. A pesar de empezar a formar una pareja, su historia previa y sus expectativas de futuro no desaparecen por formar pareja, ni sus virtudes ni sus defectos. El trabajo consiste en no dejar de ser persona, y además ser pareja con la persona elegida, permitiendo que el otro a su vez también lo sea.

En el proceso de acoplamiento de las parejas es normal que salten chispas de todos los colores. Las fricciones que se dan actuarán como catalizador de las deficiencias previas de cada uno de los miembros de la pareja. A mayores dificultades individuales, mayores dificultades para la convivencia de la pareja.

Una buena o mala vivencia de pareja extiende su influencia sobre todo el dinamismo de la persona.

jueves, 23 de octubre de 2014

Ansiedad


De ansiedad y de angustia, siendo lo mismo, se habla de forma indistinta. Tal vez se sitúa a la angustia más cerca de lo visible, de la emoción y las sensaciones, y la ansiedad más cerca de las posibles causas.

Cuando se dice "tengo angustia" se está más próximo de la idea del miedo, de la opresión en el pecho, de la taquicardia, del sudor frío, de la sensación de flojera y desvanecimiento.

Cuando se dice "tengo ansiedad" o "estoy ansioso", tal vez se está más próximo a la idea de las causas, el estrés, los problemas que se acumulan sin llegar a resolverse, convirtiéndose en asuntos pendientes, el exceso de asuntos a los que atender, la imposibilidad material de llegar a todo lo que creemos que deberíamos llegar, el exceso de exigencias, tanto propias como ajenas. Surge el deseo de escapar de todo lo que nos atenaza y queda fuera de nuestro control.

Todo ello se transforma en sentimientos de malestar, de poca valía personal o de poca valoración social. Lo que cuesta más entender, aunque hay continuos ejemplos en la vida diaria, es el paso del sentimiento al síntoma.

El sentimiento no se da en el aire. Es un organismo el que siente, un ser humano, y  este sentimiento genera alteraciones bioquímicas importantes. Lo contrario, tal vez, también sea cierto.

Por ejemplo: Pongamos que necesita pedirle un aumento de sueldo a su jefe y que en principio Ud. prevé que él no estará por la labor, pero a Ud. le es necesario, y además lo ve justo. Quien haya estado en una situación similar habrá sentido el nerviosismo de pensar (anticipar) que no le iban a recibir, que no sería tomado en serio, que no sabría expresarse ... Lo que se conoce como una cierta ansiedad anticipatoria, que si sigue creciendo tendría su manifestación angustiosa, síntomas, como los descritos al principio.

Si en el momento de entrar al despacho de su jefe se le hace una analítica de su situación biológica, seguro que estaría alterada con respecto a su media habitual. Una interpretación simplista achacaría su malestar a la alteración bioquímica del momento, pero el sentido común nos dice que el desarrollo histórico de un sentimiento no precede a su manifestación aguda.

Este sufrimiento, la angustia, es uno de los que va en alza en la sociedad. No se presta la atención adecuada, ya que es algo con lo que convivimos a diario, como la inflación, la contaminación o los escándalos políticos que por goteo llegan a hacerse familiares.


La angustia es el goteo en la salud individual, que más tarde encontraremos en forma de pequeños ladrillos como componente de dolencias de rango superior, tanto de las llamadas psicosomáticas, o sea sin componente biofisiológico, como de las que sí lo tienen.

viernes, 3 de octubre de 2014