Reflexiones

Entre terapia y terapia algunas veces surgen reflexiones, la mayoría se me diluyen en el tiempo, con otras hago el esfuerzo de cristalizarlas en papel. Estas son algunas de ellas...


jueves, 23 de octubre de 2014

Ansiedad


De ansiedad y de angustia, siendo lo mismo, se habla de forma indistinta. Tal vez se sitúa a la angustia más cerca de lo visible, de la emoción y las sensaciones, y la ansiedad más cerca de las posibles causas.

Cuando se dice "tengo angustia" se está más próximo de la idea del miedo, de la opresión en el pecho, de la taquicardia, del sudor frío, de la sensación de flojera y desvanecimiento.

Cuando se dice "tengo ansiedad" o "estoy ansioso", tal vez se está más próximo a la idea de las causas, el estrés, los problemas que se acumulan sin llegar a resolverse, convirtiéndose en asuntos pendientes, el exceso de asuntos a los que atender, la imposibilidad material de llegar a todo lo que creemos que deberíamos llegar, el exceso de exigencias, tanto propias como ajenas. Surge el deseo de escapar de todo lo que nos atenaza y queda fuera de nuestro control.

Todo ello se transforma en sentimientos de malestar, de poca valía personal o de poca valoración social. Lo que cuesta más entender, aunque hay continuos ejemplos en la vida diaria, es el paso del sentimiento al síntoma.

El sentimiento no se da en el aire. Es un organismo el que siente, un ser humano, y  este sentimiento genera alteraciones bioquímicas importantes. Lo contrario, tal vez, también sea cierto.

Por ejemplo: Pongamos que necesita pedirle un aumento de sueldo a su jefe y que en principio Ud. prevé que él no estará por la labor, pero a Ud. le es necesario, y además lo ve justo. Quien haya estado en una situación similar habrá sentido el nerviosismo de pensar (anticipar) que no le iban a recibir, que no sería tomado en serio, que no sabría expresarse ... Lo que se conoce como una cierta ansiedad anticipatoria, que si sigue creciendo tendría su manifestación angustiosa, síntomas, como los descritos al principio.

Si en el momento de entrar al despacho de su jefe se le hace una analítica de su situación biológica, seguro que estaría alterada con respecto a su media habitual. Una interpretación simplista achacaría su malestar a la alteración bioquímica del momento, pero el sentido común nos dice que el desarrollo histórico de un sentimiento no precede a su manifestación aguda.

Este sufrimiento, la angustia, es uno de los que va en alza en la sociedad. No se presta la atención adecuada, ya que es algo con lo que convivimos a diario, como la inflación, la contaminación o los escándalos políticos que por goteo llegan a hacerse familiares.


La angustia es el goteo en la salud individual, que más tarde encontraremos en forma de pequeños ladrillos como componente de dolencias de rango superior, tanto de las llamadas psicosomáticas, o sea sin componente biofisiológico, como de las que sí lo tienen.

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