Reflexiones

Entre terapia y terapia algunas veces surgen reflexiones, la mayoría se me diluyen en el tiempo, con otras hago el esfuerzo de cristalizarlas en papel. Estas son algunas de ellas...


viernes, 11 de septiembre de 2015

La tarjeta de visita

La tarjeta de visita es ese trocito de papel en el que anotamos nuestro nombre y los datos que queremos que se sepan de nosotros. Estos datos pueden ser breves, escuetos, como suele suceder en las tarjetas personales, o extensos, abultados y coloristas al modo de las tarjetas comerciales.

Todos vamos por la vida con una tarjeta de visita con la que queremos presentarnos. Unas son como un pequeño billetito cuyo contenido se reduce a nuestro nombre y otras son como carteles de circo en las que tratamos de vender nuestras supuestas maravillas.

En la consulta también sucede. Se suele venir con la lista de síntomas y fechas recordadas de los primeros episodios del problema en cuestión. Es como si los síntomas fuesen algo ajeno a la persona, como si un virus se hubiese colado en la sangre y estuviese provocando, por ejemplo, ataques de pánico.

Algunos vienen con una lista de síntomas copiados de internet para explicar su auto diagnóstico. Es su tarjeta de visita.

Las tarjetas de visita deben ser aceptadas y respetadas. Pueden ser el mejor punto de arranque para saber qué le está sucediendo al cliente/paciente.

Después, acompañando su exploración, sus descubrimientos, sus búsquedas de explicaciones y de conductas alternativas, poco a poco se va viendo como el cliente/paciente se va permitiendo cambiar su manera de verse y entenderse, se va permitiendo crearse una tarjeta nueva, más sana, con la que se siente más identificado y más cómodo.

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